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Otoño, la tradición hecha dulce

Durante el mes de noviembre los dulces tradicionales son los protagonistas en las pastelerías madrileñas, es el caso de los huesos de santo y los buñuelos de viento.

Estos dos manjares se degustan en vísperas del día de Todos los Santos y el día de Los Difuntos (1 y 2 de noviembre, respectivamente). Los huesos de santo son dulces elaborados con mazapán (pasta de almendras) de diferentes colores y con un relleno muy variado. Su forma recuerda a la de una tibia, como un símbolo en honor a las reliquias de los santos. El objetivo de este dulce es hacer que el día de Todos los Santos sea menos amargo.

Los buñuelos de viento acompañan a los huesos de santo en esta tarea. La leyenda cuenta que cuando te comes un buñuelo de viento se salva el alma del Purgatorio, pero lo que no es leyenda es la enorme variedad de sabores que podemos encontrar en los escaparates de las pastelerías (nata, chocolate, dulce de leche, praliné, café, trufa…etc.).



La corona de la Almudena es un postre madrileño que nace en el año 1978. El gremio de pasteleros decidió crear este dulce en honor a su patrona, la virgen de la Almudena. Este exquisito postre nos recuerda al roscón de reyes, pero solo en apariencia, la masa de la corona no lleva ningún tipo de ralladura ni fruta escarchada. En cambio, la corona siempre va rellena al gusto de la receta de cada pastelero.



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